ღ♥♡Crazy Life In Japanღ♥♡~✿Digimon✿~◈Capitulo 12◈
Capitulo 12: Terrible Verdad
Desde aquel día, Mimi no fue capaz de pensar en nada más, aquella coincidencia la había dejado completamente trastocada, no solo por aquella casualidad sino porque no era capaz de apartar de su mente la cantidad de interrogantes que se sucedían en su cerebro, interrogantes sobre el motivo que llevó a aquellas dos mujeres a no volverse a hablar, el motivo de por qué Sora no nombraba a su madre…
Durante aquellos días, siguió visitando la tienda con la excusa de conocer más sobre los arreglos florales japoneses y Toshiko Takenouchi siempre la recibía con una cordial y amistosa sonrisa en su rostro cada vez que la veía entrar por la puerta, la verdad es que Sora y ella se parecían mucho cuando ambas sonreía…
Pero Toshiko nunca mencionó nada sobre su hija y cada vez que ella intentaba llevar alguna conversación sobre hijos o algo por el estilo, la mujer sabía cómo cambiar de tema con tal maestría que Mimi ni siquiera se daba cuenta de que había cambiado la conversación hasta más tarde.
Así no podía averiguar nada y sabía que aquel tema no podía hablarlo con Sora, así que decidió ir al siguiente nivel…
- Kari- dijo Mimi a su compañera que iban juntas de la biblioteca en dirección a su casa.
- ¿Sí?- preguntó Kari.
- ¿A qué no sabes a quién conocí ayer?- le decía Mimi- a la madre de Sora.
- ¿A Toshiko?- preguntó Kari incrédula- ¿Cómo es eso?
Mimi le relató aquel breve encuentro y notó cómo Kari palidecía por momento a cada palabra que ella decía, entonces supo que a ella sí podía preguntarle:
¿Qué ocurre?- preguntó ella.
- Será mejor que no le digas a Sora nada sobre esto… no sé cómo podría reaccionar- dijo simplemente Kari, se la veía preocupada.
- ¿Por qué?- preguntó Mimi intentando sonsacarle algo- sé que ella cuando nos conocimos dijo que no se hablaban, pero no entiendo por qué…
- Yo tampoco lo sé…- dijo Kari para su decepción- pero ese tema para ella es tabú, se pone muy nerviosa cuando la nombran y le cambia muchísimo el humor… por eso te digo que no se lo digas a ella…
- Bueno… pero aún así me gustaría saber qué es lo que les ocurrió- dijo Mimi- no sé… debió de haber sido algo muy grave, ¿no crees?
- Sí… a mí también me gustaría saberlo- dijo Kari como divagando- podemos ir a ver a los chicos… Tai y Matt son amigos de Sora desde pequeños… puede que ellos lo sepan.
Mimi entonces asintió con energía, volvía a sentirse emocionada ante lo cerca que estaba de descubrir qué era aquello que atormentaba a Sora, Kari entonces sonrió y le señaló la boca de metro indicándole el cambio de rumbo.
Ambas bajaron las escaleras del subterráneo hasta los andenes y esperaron a que el metro llegase, Kari miró el itinerario de estaciones y se reunió con Mimi:
- En metro todo está mucho más cerca, son cinco estaciones solo- le dijo- aunque no me gusta nada… siempre está lleno de gente.
- Te pareces a Jou- dijo Mimi acordándose del día aquel- casi le da un ataque de ansiedad aplastado entre la gente…
- Ya, es que Jou siempre ha sido un fóbico- dijo Kari riéndose- yo creo que llegó a tener un trauma con mi hermano y Matt cuando se graduó… no sé las que le prepararían pero cuando los vio a los dos juntos en la cafetería ese día puso una cara de terror difícil de disimular…
- ¿En serio?- dijo Mimi- no me fijé…
- Bueno, seguramente no podrías despegar la vista de mi hermano, ¿verdad?- dijo Kari mirándola queriéndola molestar pero al ver la cara de Mimi añadióes coña, no te enfades… es que a este paso de tanto que lo dice Matt voy a acabar creyéndomelo…
- No me hables de Matt, por favor- dijo Mimi resoplando- que contenta me tiene…
En ese momento llegó el tren y se subieron en él rápidamente, por suerte a esa hora aún la gente no había salido de trabajar y no se aglomeraban en los andenes para volver a sus casas así que pudieron ir más o menos desahogadas.
Lentamente fueron pasando las estaciones que les separaban de la casa de los chicos y Mimi sentía que se moría de ansiedad, moría por saber la verdad, aunque en el fondo sabía que aquello no le iba a gustar nada, pero si quería entender un poco más a Sora tenía que hacerlo…
Finalmente llegaron a su destino y ambas chicas salieron del vagón hacia el andén, Kari se quedó mirando hacia las salidas que había y se decidió por una, Mimi simplemente la siguió preguntándole:
- ¿Sabes llegar desde aquí?
- Si tú tranquila- dijo Kari- será porque no he ido veces al piso de mi hermano…
Salieron al exterior y para su alegría, reconocía aquella zona de la última vez que estuvo en casa de los chicos, así que pudo andar al lado de Kari sin perderse. Por fin vieron el edificio de viviendas donde vivían.
Kari llamó varias veces sin parar al portero y Mimi le apartó el dedo del botón para que parase, Kari solo se rió, al momento se oyó la voz pausada y monótona de Izzy, parecía que como si acabase de levantarse:
- ¿Sí?- se le oyó decir pesadamente.
- ¿Kou?- preguntó Kari extrañada- ¿nos abres?
- ¡Ah sois vosotras!- dijo Izzy y al momento les abrió.
- ¿Y a éste que le pasará?- le preguntó a Mimi Kari mientras entraban en el edificio.
Tomaron el ascensor y mientras subían las chicas miraban a las puertas de forma fija sin despegarla, como si fuera lo más emocionante que allí había.
Cuando llegaron a la planta vieron que allí estaba Matt apoyado en el ventanal del pasillo esperándolas, las dos le miraron con curiosidad y Kari le preguntó:
- ¿Qué haces aquí en el rellano?
- Nada- dijo él- ¿no puedo estar aquí esperando a dos hermosas mujeres?
- ¡Anda cállate!- le dijo Mimi- que me tienes contenta…
Matt solo sonrió de forma encantadora y dejó entrar a las chicas antes que él, pero entonces gritó desde la puerta:
- ¡Tai! Han venido las cuñadas.
Nadie le hizo caso y las chicas entraron en el salón y se encontraron con un Izzy sentado en el sofá con una manta enorme, encogido de frío, estaba tomándose un café caliente y tenía bastante mala cara con unas ojeras enormes y las saludó con un débil gesto.
- ¿Estás enfermo Izzy?- le preguntó Mimi acercándose a él.
- Sí- contestó él- un resfriado bastante fuerte…
- ¿Y eso?- preguntó Kari sentándose a su lado.
- Pregúntaselo a Matt- dijo Izzy mirando mal a su amigo y las dos voltearon la vista hacia él que miraba indignado a su amigo.
- ¿Yo? ¿Por qué razón?- preguntó Matt aunque su cara parecía saber a qué se refería.
- Me dejaste esperándote bajo la lluvia y tú no aparecías con el coche… ¡casi una hora!- dijo Izzy completamente indignado señalándole con el dedo.
- ¡Jajajaja!- se rió Matt- lo siento tío… es que me entretuve.
Izzy iba a contestarle algo, pero un ataque de tos se lo impidió haciendo que las chicas le prestaran toda su atención mirándole con cara de lástima, a lo que Matt dijo:
- Anda no te quejes, mira el caso que te hacen las mujeres cuando estás enfermo, me lo tendrías que agradecer y todo…
En ese momento apareció Tai por la puerta del salón contemplando la escena aquella de las chicas mirando a Izzy y Matt riéndose, entonces le dio unos golpes en la cabeza a su amigo pelirrojo y le dijo:
- Bueno mira Izzy, ¡qué bien acompañado estás!- miró a las chicas y preguntó- ¿Qué hacéis aquí?
- Queríamos hablar con vosotros sobre algo importante- dijo Mimi contenta de que por fin alguien sacase el tema.
- Pues decid- contestó él sentándose en el sofá al lado de Izzy.
Entonces ellas también se sentaron donde pudieron y Mimi comenzó a relatarles lo que había ocurrido aquella mañana cuando conoció a la madre de Sora, entonces notó que al igual que Kari cuando se lo contó, ellos también palidecieron y se miraban unos a otros completamente preocupados, pero esta vez Mimi no se emocionó antes de tiempo… a lo mejor ellos tampoco sabían nada y solo se preocupaban porque no se lo dijera a Sora.
Cuando terminó de hablar, ella entonces preguntó:
- ¿Vosotros sabéis qué le ha pasado a Sora con su madre? Porque nunca habla de ella y ahora que la conozco me gustaría saber qué ha ocurrido…
Los tres chicos se miraron entre ellos sin saber por dónde empezar a hablar, finalmente Tai se decidió a hablar él primero:
- Bueno… realmente no sabemos qué es exactamente lo que ha pasado entre ellas, pero sí te puedo decir cuando ocurrió… fue cuando nosotros teníamos 17 años, un día Sora vino a mi casa llorando diciendo que su madre la había echado de casa y que no tenía donde ir… yo ese día estaba solo en casa porque Kari se había ido a pasar el fin de semana fuera y mis padres nunca estaban, así que la dejé quedarse esa noche…
- Nunca me contaste nada de eso ni-chan- dijo Kari.
- Es que ella me pidió que no se lo contase a nadie- dijo él y prosiguió el relato- nunca me dijo qué había ocurrido y se ponía muy desagradable cuando intentaba sonsacárselo…
- Yo también me enteré que ella estaba en su casa- dijo Matt que por primera vez se le veía serio- estuvimos entre los dos toda la noche intentando convencerla de que hablase con su madre, pero ella se negó y no había manera.
- Entonces, al día siguiente, ella se marchó sin decirnos nada a ninguno, solo una nota donde decía que se marchaba a Kyoto a vivir con su padre y no la volvimos a ver hasta que su padre murió y se vino a vivir a Tokio…- finalizó el relato Tai.
- ¿Y nunca os dijo qué hizo ese año que estuvo fuera?- preguntó Mimi extrañada.
- Sí, bueno algo nos dijo- dijo Matt- que se había graduado allí en Kyoto y que su padre había muerto de cáncer y que por eso había decidido empezar una nueva vida en Tokio, pero nunca más volvió a mencionar nada sobre su madre…
- Nosotros cuando desapareció…- dijo Matt pensativo- fuimos a hablar con su madre, ¿estabas tú también Izzy?- al recibir la afirmación de Izzy prosiguió- fuimos a decirle lo que había ocurrido y nos echó de su casa diciendo que nosotros éramos los culpables de algo que no nos explicó y que porque Sora siempre había estado con chicos había ocurrido… y luego nos cerró la puerta en las narices.
Se quedaron todos en silencio sin ser capaces de poder decir nada más. Mimi trataba de asimilar toda aquella nueva información, no era capaz de preguntar nada, prefería que ellos fueran los que fueran diciendo más cosas…
- Bueno- dijo Tai- es cierto que Sora siempre solía ir con chicos más que con chicas, pero no sé qué tendrá que ver eso con lo que quiera que haya hecho… es algo que me he preguntado desde entonces… sé que ellas dos solían discutir mucho por eso de que era poco femenina y que no le interesa el negocio de su madre, pero yo creo que eso no tiene nada de malo…
- Lo de poco femenina habría que verlo, ¿no ni-chan?- dijo Kari mirando ahora a su hermano con una mirada que decía mucho más que las palabras.
- Sí bueno…- dijo Tai ahora con una sonrisilla- pero eso fue hace mucho tiempo ya… no significó nada.
- ¿El qué?- preguntó Mimi que no se enteraba de nada.
- Que mi hermano y Sora estuvieron mucho tiempo liados- le explicó Kari- pues algo debía de significar porque llegaste a declararte después de meses así…
- Bueno, pero me mandó a la mierda, ¿no?- dijo Tai que parecía avergonzado porque hubiera sacado el tema- solo somos amigos y además ella prefería a otro… ¿verdad Matt?
Ahora todas las miradas se centraron en Matt que no había dicho nada en todo ese tiempo y parecía sorprendido de que ahora las atenciones fueran a él, así que dijo:
- Sí, bueno… pero también me dejó tirado como a ti, por si no lo recuerdas fue cuando pasó todo este rollo de su madre...
- ¿Saliste con Sora?- preguntó Mimi completamente interesada en el tema.
- No, salir no porque a ella eso de salir con una persona en serio nunca le ha interesado…- al notar que todos le miraban con reproche añadió- bueno y a mí tampoco, no sé cómo explicarlo… éramos amigos pero también nos acostábamos juntos, lo bueno de todo esto es que nunca se entrometieron sentimientos de por medio y era genial… creo que era como contigo Tai, pero tú fuiste un idiota al declararte.
- ¡Gracias por tu sinceridad Yamato!- dijo Tai sarcásticamente- de verdad que amigos como tú quedan pocos.
Todos se rieron por aquello último con ganas, pero al momento los chicos volvieron a ponerse serio al recordar el tema del que estaban hablando:
- Bueno eso es todo lo que sabemos sobre el tema- dijo Matt- pero sería mejor que no le comentaras a ella nada sobre lo que hemos hablado aquí.
- Sí- apoyó Tai a su amigo- procuramos siempre no hablar sobre ese día que vino a casa de esa manera con ella, pero la verdad es que es algo que nos molesta bastante porque no fue capaz de confiarnos algo tan fuerte como eso…
Mimi y Kari asintieron como aceptación, entonces Mimi consultó su reloj y dijo:
- Es tarde… creo que deberíamos irnos, Kari- tras el asentimiento por parte de su compañera, ambas se levantaron en dirección a la puerta.
- Os acompaño a la calle- dijo Tai mientras se dirigía a buscar su abrigo- yo también tengo que salir.
- De acuerdo- dijo Kari y miró a Izzy que seguía tosiendo de forma lastimosa- mejórate Kou… y no vuelvas a creer a este desgraciado que tienes por amigo.
Matt iba a replicar cuando de repente se oyó desde su habitación el sonido de su móvil con el volumen extremadamente elevado y echó a correr a cogerlo sin ya volver a aparecer por el salón. Izzy les dijo adiós con el brazo y los tres se fueron de allí cerrando la puerta.
Mientras esperaban que el ascensor llegase Kari preguntó a su hermano:
- ¿Adónde vas? Porque imagino que no irás a clase…
- No- dijo Tai simplemente- tengo que llevar la moto a revisión que ya es hora… ¿vosotras vais a casa?
- Sí, pero luego tenemos clase… no como otros que yo me sé- contestó Kari con retintín.
Su hermano no le contestó simplemente se rio de forma disimulada de lo que ella había dicho y no volvieron a intercambiar palabra hasta que llegaron a la calle.
En el momento que pisaron la calle, Kari empezó a saludar con la mano a alguien que paseaba por la calle y corrió hacia ella dejando a sus acompañantes esperándola en el portal, vieron que se trataba de una chica así que supusieron que sería amiga suya, entonces Tai preguntó a Mimi:
- Bueno, ¿y qué tal está Toshiko?
- ¿A qué te refieres?- preguntó ella.
- ¿Cómo la viste? ¿Qué te pareció?- contestó él intentando ser más concreto.
- No sé… la verdad es que se parecen bastante- le explicó Mimi- me pareció una mujer bastante recta y severa pero también muy educada…
- Sí, así solía ser que yo recuerde- dijo Tai perdiendo su mirada al vacío- yo creo que Matt y yo nunca le gustábamos como amigos de Sora porque éramos chicos… no sé eso pienso yo… no recuerdo nunca una palabra amable de aquella mujer.
- ¡Qué pena que no sepamos cuál fue la razón de que echase a Sora de casa!- dijo Mimi- creo que así entenderíamos mejor porqué Sora se comporta de esa manera tan rara…
- Sí la verdad es que me gustaría saberlo- contestó él ahora mirándola- me dejó realmente preocupado cuando se presentó en mi casa así y luego que desapareciera de esa forma tan drástica…
Mimi le miraba, se le notaba bastante afectado por aquello y sin pararse a pensarlo un momento, tomó la mano derecha del chico entre sus manos y la apretó como queriéndole transmitir algo de fuerzas, él también la correspondió de forma firme:
- No te preocupes… seguro que estará bien y cuando esté preparada seguro que te lo contará.
Él entonces con la mano que le había quedado libre acarició su mejilla con afecto y sonrió complacido por aquel gesto de la chica.
- Eso espero…- simplemente dijo él sin dejar de mirar a Mimi.
Ella sentía en su rostro la calidez de su mano al rozarlo y sintió cómo su corazón se aceleraba de forma más rápida de lo normal, se sentía sorprendentemente bien al lado de él y una sonrisa bobalicona apareció en su rostro mientras que no era capaz de apartar sus ojos de su boca…
- Ya estoy aquí- Kari apareció justo en ese momento haciéndolos despertar de aquel encanto íntimo.
Ambos se volvieron a Kari nerviosos intentando a la vez parecer de lo más normal, Tai fue el primero en decir:
- Bueno, me voy a buscar la moto que ya llego tarde… ¡Nos vemos!- y se alejó de allí.
Mimi esperaba que Kari dijera algo sobre lo que acababa de ver, pero la chica simplemente le indicó donde se encontraba la boca del metro sin decir ningún comentario más, no sabía si ella había notado algo raro o había decidido callarse, pero la verdad es que se sentía aliviada de no tener que dar explicaciones, ya que ni siquiera era capaz de dárselas a sí misma… ¿Qué le había pasado? ¿Desde cuándo había tomado tantas confianzas con él? Y la peor de todas las explicaciones que debía darse… ¿por qué deseaba besarle?
Durante todo el camino de vuelta, la joven no dejaba de darle vueltas a sus sentimientos llegando a varias conclusiones en un momento pero después acababa desechándolas y volviendo a tener distintas conclusiones… no entendía nada de lo que le ocurría…
- ¿Mimi?- Kari la llamó de repente sacándola de sus elucubraciones- ¿Qué vamos a hacer ahora con lo de Sora?
- No sé…- dijo Mimi volviéndose a ubicar en el tema que más debería importarle- aún me gustaría saber más y sé que Sora no va a cooperar… debe de haber alguna manera de enterarnos sin que ella nos lo tenga que decir…
- Creo que sé cómo podemos enterarnos- dijo Kari de repente- no sé si te pasa a ti, pero a mí me extraña mucho que no nos deje entrar en su habitación en ningún momento y que sea tan arisca con respecto a ese tema…
- ¿Insinúas que deberíamos entrar en su habitación a hurgar en sus cosas porque lo que buscamos está ahí y por eso no quiere que entremos?- preguntó Mimi entendiendo lo que su compañera decía.
- Exactamente- dijo Kari- sé que es algo mezquino… pero es la única forma de poder ayudar a Sora…
- Me parece bien- dijo Mimi evitando que Kari se lo pensase más y se echase atrás- creo que a estas horas está trabajando así que no llegará a casa hasta tarde, tenemos tiempo…
Y miraron las estaciones que les quedaban hasta llegar a su casa, no veían el momento de comenzar a inspeccionar…
Llegaron a casa casi corriendo y después de cerciorarse de que no había nadie en la casa, se dirigieron a la habitación de Sora y sin pensarlo presionaron la manilla de la puerta, tuvieron suerte de que aquellas puertas no tuvieran cerrojo porque si no seguramente Sora lo habría cerrado a cal y canto y se hubieran quedado con las ganas de entrar.
Abrieron la puerta con cuidado y descubrieron que la habitación se hallaba en penumbra porque Sora no había descorrido las cortinas, entraron con cuidado tras cerciorarse de que allí no había nadie y Mimi fue a correr la cortina para poder ver mejor.
Se encontraron con un panorama desolador. Libros tirados por doquier, ropa arrugada arrojada de mala manera por la cama que no estaba hecha y las sabanas estaban muy arrugadas, ceniceros llenos de colillas de pocos días atrás y montones de hojas arrugadas que se concentraban en una pequeña papelera formando una enorme montaña que amenazaba con caer en cualquier momento. Pero lo que más llamó la atención de las chicas era el olor a tabaco concentrado en el lugar que se notaba que Sora había estado fumando toda la noche y aún no había ventilado.
- ¡Puff!- se quejó Kari- no me extraña que no quiera que entremos en su habitación… menudo desastre…
Mimi la miró sin poder creerse que Kari dijese aquello ya que hasta hacía menos de un menos su habitación era igual o incluso peor que aquella, pero no le dijo nada, ya que desde que las puso a limpiar en serio, Kari había cumplido de forma recta con todo el programa de limpiezas y su habitación estaba tan ordenada que parecía otra habitación diferente a la anterior.
- Si bueno…- simplemente dijo Mimi- empecemos antes de que Sora venga.
Empezaron a buscar entre los cajones rápidamente y hurgaron en sus carpetas y en todo lo que encontraron a su paso, pero no encontraron nada.
Cansadas, se sentaron en el suelo apoyadas contra la cama mirando a su alrededor buscando algún lugar que no hubieran inspeccionado, pero no parecía que faltase nada y Mimi empezó a sentirse mal por haber violado de aquella manera la intimidad de su compañera para nada, pero de repente Kari se levantó y se acercó a una de las estanterías, Mimi vio como miraba por detrás de ella y sacaba de allí algo, parecía un cuaderno pequeño, ella entonces se levantó para reunirse con Kari que lo intentaba abrir con los dedos pero sin resultado, entonces vieron que tenía un candado. Era un diario íntimo…
- ¡Vaya está cerrado!- dijo Kari desistiendo del intento de abrirlo- estábamos tan cerca…
- ¡Kari!- dijo entonces Mimi señalando una hoja que sobresalía de entre las páginas.
Kari lo vió y empezó a sacarlo tirando de la punta que sobresalía, la hoja empezó a salir con dificultad debido a la presión que ejercían las páginas del diario cerradas pero lograron sacarlo, estaba doblada en dos y rápidamente la desdoblaron para encontrarse con…
Oyeron un fuerte carraspeo detrás de ellas y se dieron la vuelta asustadas, se encontraron delante de ellas con una Sora que acababa de llegar parada ante la puerta, su expresión era una mezcla de sorpresa al encontrarlas ahí y de un profundo enfado y furia, parecía que en cualquier momento estallaría y ellas sufrirían las consecuencias.
Pero Sora simplemente respiró hondo antes de preguntar:
- ¿Qué coño estáis haciendo aquí?
- Sora, lo siento…- comenzó Kari pero Sora no la dejó terminar.
- ¿No os he dicho que no podéis entrar en mi cuarto?- notaban como la serenidad de la que antes hacía alarde desaparecía de manera preocupante.
- Mira Sora- dijo Mimi mirando entonces a su compañera a los ojos- te voy a decir la verdad… la verdad es que estamos preocupadas por ti, nos preocupa tu forma de vivir, que no te preocupes por tu salud y que te estés destruyendo poco a poco con las tonterías que haces… pero lo que más nos preocupa es ese odio hacia tu madre tan desmedido… Queremos ayudarte, Sora, pero tú no haces nada para que podamos hacerlo…
- No necesito ayuda- dijo Sora muy enfadada- lo que haya o no ocurrido con mi madre es solo asunto mío… llevo muchos años sin verla y no la necesito… Además, no soy tonta Mimi, sé que has conocido a mi madre.
- ¿Cómo lo sabes?- preguntó entonces Mimi totalmente asombrada.
- He vivido 17 años con ella… ¿te crees que no voy a ser capaz de reconocer los arreglos florales que ella hace?- contestó Sora- me hice la tonta y no te dije nada, porque mi madre me importa una mierda…
- No creo que no te importe- dijo Mimi- Tai y Matt nos han contado lo ocurrido aquel día que fuiste a casa de Tai llorando, pero ahora sabemos mucho más gracias a esto…
Entonces le mostró la hoja que habían cogido del diario y se la mostró a Sora en la cara, ella se quedó entonces completamente blanca al ver aquella hoja y no dijo nada, simplemente comenzó a temblar de nerviosismo, parecía que en cualquier momento iba a romper a llorar…
- No tenéis ningún derecho… ¿Por qué tenéis que sacar toda esta mierda a la luz ahora?
- Porque te queremos Sora- dijo Kari que parecía haberse repuesto del susto- y también los chicos, les duele mucho que no les cuentes nada de lo que te ocurrió… queremos ayudarte de verdad.
Sora no dijo nada. Solo se dejó caer en el suelo como si sus piernas no fueran capaces de sostenerla y se quedó apoyada en la pared con la mirada perdida, cosa que asustó a sus dos compañeras que corrieron hacia ella.
- La odio- dijo Sora haciendo esfuerzos para no llorar descontroladamente- ¿Por qué me hizo esto?
- No pasa nada, Sora- le dijo Mimi sentándose a su lado- eso ya fue hace mucho tiempo…
- Es cierto- corroboró Kari sentándose al otro lado de Sora- nosotros estamos aquí contigo, no estás sola, te ayudaremos…
- Una madre no puede dar la espalda a su hija- decía Sora sin prestar atención a las chicas- una madre no puede echar a su hija de casa cuando ella le dice que está embarazada, no puede…
Mimi entonces miró la hoja que le había mostrado antes a su compañera, era una autorización firmada por ella misma para poder abortar fechada hacía 4 años, Sora solamente tenía 17 años y su madre le había dado la espalda… no sabía si ese descubrimiento había hecho algún bien a alguien y se maldijo a sí misma por haber empezado con ello.
Pero entonces Sora comenzó a llorar por fin, no parecía un llanto amargo, sino que parecía de alivio, como si se hubiese quitado un gran peso de encima y ahora estuviera equilibrado al haber sido descubierto su secreto, Mimi pudo verlo, se dio cuenta de que Sora hacía mucho tiempo que no lloraba tanto como en aquel momento y la abrazó con todo el afecto que pudo reunir, Kari lo contempló y se apresuró a imitarla.
Con alegría notaron cómo la joven correspondía a los abrazos de sus compañeras y las tres se quedaron allí sentadas en aquella esquina consolándose las unas a las otras, Sora entonces levantó la cabeza para mirarlas y dijo:
- Creo que os debo una explicación, ¿no?
- No es necesario, Sora- dijo Mimi sonriéndola- tómate tu tiempo y cuando te sientas preparada para contarnos todo estaremos ahí para escucharte.
Sora asintió y volvieron a abrazarse con cariño, pero Mimi miró a Kari un momento y ella le devolvió la misma mirada, parecía que también había llegado a la misma conclusión que ella y después tenía que hablar a solas.
Era una pregunta que le había surgido en el momento que habían desdoblado aquella autorización de aborto… ¿Quién habría sido el padre de aquel hijo de Sora que nunca nació?
ღ♥♡Crazy Life In Japanღ♥♡~✿Digimon✿~◈Capitulo 11◈
Capitulo 11: Rosas y Revelaciones
Aquel día por fin se cumpliría el deseo que Mimi llevaba añorando desde que se había mudado a Japón… le traerían el ansiado lavavajillas.
Aún ella y sus compañeras se reían de aquel momento siempre que podían, tras el día en casa de los chicos que Mimi decidió que llamaría a su casero para pedírselo, un buen día decidió coger el móvil y mientras Sora le dictaba el número de teléfono no dejaban de reírse sin parar, cuando Mimi pulsó el botón de llamada les ordenó que se callaran con su dedo índice en la boca aguantándose ella misma las ganas de echarse a reír… Al momento se oyó el sonido de descuelga seguida de una voz masculina:
- ¿Quién es?
- Hola señor…- Mimi miró a Sora que le susurraba en voz baja un nombre que no entendió del todo- ¿Yamamoto?
- Sí, soy yo- contestó el hombre para alivio de Mimi.
- Mire, soy Mimi Tachikawa, una de sus inquilinas- se presentó ella.
- ¡Ah sí!- dijo el casero al otro lado del teléfono- la alumna americana, ¿me equivoco?
- No, no se equivoca- dijo Mimi.
- Bueno, ¿en qué puede ayudarte, guapa?- preguntó el hombre.
- Mire, le llamaba para comentarle que necesitamos un lavavajillas… porque somos tres chicas aquí y se ejerce un gasto terrible de agua cuando hay que fregar los platos…
- Ya…- se limitaba a escuchar al hombre.
- No hace ni falta que usted los mire- siguió Mimi intentando convencerle- podemos mirarlo nosotras mismas y luego comunicarle el precio y demás…
Tras una larga pausa en la que deseaba con todas sus fuerzas que hablara, finalmente le contestó:
- De acuerdo señorita Tachikawa- dijo el hombre aceptándolo de repente- llámame en cuanto lo hayan elegido y yo mismo me encargare de todo.
- Muchas gracias, señor Yamamoto- dijo Mimi contentísima.
- De nada- dijo él y se dispuso a añadir- una cosa más, no vivo muy lejos de vuestro piso, si necesitáis cualquier cosa no hace falta que me llaméis, podéis venir a mi casa a verme… bueno y también si deseas venir a hacerme una visita, yo estaré encantado de recibirla… siempre me han agradado las americanas…
Aquello último había sonado muy pervertido haciendo que el gesto de Mimi cambiase y se sintiera enrojecer ante tal proposición indecorosa, pero trato de hablar como si no hubiera captado la indirecta, aunque no lo logró:
- ¡No! No creo que pueda pasar por su casa, gracias, bueno es tarde y tengo que irme, ya nos pondremos en contacto con usted… ¡Adiós!- tras decir aquello colgó con brusquedad y lanzó el móvil al sofá como si quemase ante las miradas estupefactas de Kari y Sora.
- ¿Qué pasa?-preguntó Kari perpleja.
- ¡No os vais a creer lo que me ha sugerido el viejo verde éste!- bramó Mimi muerta de vergüenza y de indignación, y les contó todo lo que había pasado.
Cuando terminó de relatárselo, las dos chicas estallaron en sonoras carcajadas mientras se retorcían en el sofá por el esfuerzo de la risa, Mimi las miraba completamente enfurecida:
- ¡Pues a mí no me hace ni puta gracia!
- ¡A mí un montón!- contestó Sora mientras se recargaba contra el sofá intentando hablar pero no le salían casi las palabras, cuando por fin logró calmarse un poco dijo- ¡Niña! Lávate esa boca con jabón, no está bien hablar así cuando se trate del puto viejo verde de Yamamoto.
- Mira quien fue a hablar- dijo Kari que ya también había logrado dejar de reírse- que hombre más asqueroso… ¿Cuántos años tiene, Sora?
- Tiene 62 creo…- dijo Sora- y está soltero, así que dime tú… me acuerdo cuando me vine a vivir aquí, intentó meterme mano el muy cerdo y le pegué una ostia que vio las estrellas, y ahí se le quitaron las ganas de meter la mano donde no debe…
- Pues hablas tú con él cuando le tengamos que decir cuánto va a costar- dijo Mimi- yo no pienso volver a llamarle, parecía que me violaba por teléfono…
Al oír aquello, Sora y Kari se volvieron a echar a reír con más fuerza que antes mientras se lo imaginaban y Mimi no pudo evitar echarse a reír ella también… aunque no le parecía bien lo que había pasado no pudo evitar encontrarle cierta gracia…
Llamaron a la puerta, serían ya los del lavavajillas, Kari salió de la cocina corriendo y les abrió la puerta, en efecto eran dos técnicos con una enorme caja, ambos saludaron con educación y dijeron:
- ¡Buenas tardes!- dijo uno de ellos, mientras sacaba un hoja de papel y preguntaba- ¿Tachikawa Mimi?
- Soy yo- contestó Mimi acercándose.
Le hicieron firmar un documento donde se acreditaba que había llegado a su destino, y entonces les señalaron donde estaba la cocina, ambos entraron cargando con él y entonces Mimi tomó su abrigo del colgador y le dijo a Kari:
- Kari, me tengo que ir a la biblioteca, que tengo que estudiar y ya llego tarde… ¿Podréis ocuparos Sora y tú de todo?
- Descuida- dijo Kari sonriendo- si ocurriese algo extraño te llamo, vete a estudiar.
- Nos vemos a la hora de comer si eso…- dijo Mimi mientras se ponía su gorro blanco en la cabeza.
- No creo- dijo Kari- me quedaré en la cafetería de la facultad con Daisuke y mis amigas, que tenemos clase pronto…
- Bueno, pues ya te veré- dijo Mimi dándole un beso en la mejilla que le fue inmediatamente correspondido como solían hacer cada vez que se despedían.
Salió de casa y tomó enseguida el ascensor, alcanzó el portal en un momento y cuando abrió la puerta a la calle el aire congelado le golpeó en la cara, Mimi se apresuró a acomodarse la bufanda y empezó a correr calle abajo en dirección al metro.
Por el camino, iba pensando en sus cosas mientras iba esquivando a la avalancha de personas que se lanzaban hacia la salida del metro en dirección a sus trabajos, era lo que menos le gustaba de Tokio, la aglomeración de las personas en los vagones del metro y la dificultad para poder respirar en ellos
debido a eso…
debido a eso…
Al fin accedió a los andenes para esperar el tren, consultó su reloj y contempló en los paneles de información que el próximo tren llegaría en tres minutos, así se apoyó en la pared a esperar evitando ser arrollada por alguna persona con demasiada prisa.
- ¡Mimi!- oyó para su sorpresa que la llamaban.
Se dio la vuelta hacia su derecha y se encontró a Kido Jou que estaba bajando las escaleras para daban a los andenes. Contenta de verle, le levantó el brazo para saludarle y él se acercó a ella cuando llegó al andén:
- ¡Menuda sorpresa!- exclamó ella sonriente.
- ¡Cierto!- dijo el joven mientras arrastraba sus gafas a la posición correcta como era costumbre- ¿Vives por aquí?
- Sí- dijo ella- aquí al lado prácticamente.
- ¡Qué casualidad!- dijo Jou- mi residencia está también en este barrio, solo que a mí la boca de metro me queda más alejada.
- Si va a resultar que somos vecinos y todo- dijo Mimi.
De repente, llegó el tren un poco antes de la hora marcada, venía lleno de gente casi hasta los topes, Mimi deseó que toda esa gente se bajase en su parada para al menos poder entrar al vagón.
Tuvo suerte. Ya que del vagón que tenían enfrente bajó un número considerable de personas, pero ella y Jou tuvieron que entrar rápidamente antes de que las demás personas se decidieran entrar a la vez y no tuvieran sitio.
En el interior no quedaba ningún asiento libre, así que agarraron a las barandas que colgaban del techo, en ese momento empezó a entrar gente de forma frenética, casi no pudiendo entrar, por lo que aparecieron unos encargados del metro y tuvieron que evitar que más gente entrase para que se pudieran cerrar las puertas.
Estas se cerraron y Mimi empezó a sentir angustia al estar tan cerca de la gente, miró a Jou y él parecía en la misma situación, él le devolvió la mirada y dijo:
- Odio esto… tengo agorafobia y lo paso realmente mal en estos sitios…
- A mí tampoco me gusta- dijo Mimi mientras miraba el número de estaciones que había- ¿vas al campus?
- Sí- dijo Jou mientras levantaba la cabeza en busca de más aire para vencer la ansiedad.
- Solo son tres estaciones- dijo Mimi.
El tren comenzó a moverse haciendo un pequeño movimiento que tambaleó a todos un poco, Jou se tensó a su lado y vio cómo agarraba más fuerte la baranda, ella le imitó casi enseguida por si a alguien le daba por perder el equilibrio y hacerles caer a todos…
Llegaron a la primera parada y mucha gente bajó, pero al momento subió mucha más gente y estuvieron mucho más aplastados unos contra otros, Jou dio un fuerte resoplido y tomó del brazo a Mimi para apoyarse contra la pared del vagón y evitar ser arrastrados:
- ¿Y cómo sueles ir al campus todos los días?- le preguntó Mimi al ver lo mucho que estaba sufriendo.
- Suelo ir en bicicleta- le dijo él- lo que pasa es que como estos días ha estado lloviendo me he tenido que coger el metro para poder llegar… espero que empiece a hacer mejor porque no soporto este medio de transporte…
- Yo creo que ya estoy acostumbrada- le dijo Mimi- en Nueva York, donde yo vivo también tengo que cogerlo y siempre está hasta arriba de gente…
Él solo asintió con una mueca de resignación y volvió a mirar el itinerario de estaciones, resopló una vez más al ver que las puertas se intentaban cerrar otra vez.
Al fin llegaron a su destino y tuvieron que pelear para salir de allí y cuando lo lograron Jou se apresuró a alejarse de la multitud con Mimi pisándole los talones. Una vez encontró un lugar más tranquilo, cesó el paso y esperó a Mimi, estaba bastante disgustado:
- ¡Dios! Me da igual empaparme, la próxima vez me voy en bicicleta… odio este lugar…
- ¡Jajaja!- se reía Mimi a carcajadas, ya que le resultaba muy gracioso- anda, salgamos de aquí.
Y salieron por la boca del metro justo enfrente del campus, mientras a Jou se le había pasado la angustia del metro e iban contándose anécdotas y riéndose, al final llegaron a la puerta de la biblioteca que estaba llena de gente que fumaba con nerviosismo, pero no les hicieron caso y se adentraron en el recinto.
Por suerte encontraron asientos libres donde pudieron sacar las cosas y empezar a estudiar algo, pero no parecía muy provechoso, Mimi como la otra vez empezó a volver a distraerse y a mirar por la ventana como si fuera lo más interesante que se le presentaba en todo el día… definitivamente si quería estudiar a partir de ese momento tendría que hacerlo en otro sitio…
- ¡Mimi!- oyó que la llamaba Jou a su lado- ¿Estás aquí?
- ¿Eh?- preguntó ella confusa- sí, si… lo siento… es que no tengo ninguna gana de estudiar…
- ¿Es difícil lo que tienes que hacer?- preguntó él interesado- si es por el japonés yo te puedo ayudar a traducir…
- No, no es eso- dijo Mimi- creo que esta va a ser la última vez que vengo aquí… pero bueno no importa, vamos a estudiar un rato, que tengo que aprobar como sea…
Y volvió a meter la nariz en sus hojas intentando concentrarse, sí que tenía que aprobar ese examen como diera lugar, se acordó de aquel día que fue acompañada por todos a la biblioteca para estudiar y al final no hizo nada, cada vez que se acordaba se golpeaba mentalmente por haberse dejado llevar por aquellas influencias maléficas que eran sus nuevos amigos japoneses…
Porque después de haber estudiado menos de una hora en toda la mañana se había ido a la cafetería en principio para estar un rato y después volver a sumergirse en sus estudios, pero no fue así, la charla se prolongó hasta casi la hora de comer y solo les quedó recoger sus cosas de la mesa donde se habían quedado y marcharse a casa…
Tras aquel "provechoso día" se presentó a ese examen y suspendió de una manera tan traumática y humillante que lo ocultó a todo el mundo y trataba por todos los medios de que nadie le preguntara nada sobre él a menos que quisiera ser el centro de todas las risas de sus compañeros de clase…
Indignada por lo que había ocurrido tomó con más fuerza aquel nuevo examen y empezó a obligar a su cerebro a trabajar.
Finalmente, parecía que surtía efecto ya que empezaba a memorizar con facilidad el contenido de sus hojas sin que al instante se le olvidase todo ello e incluso parecía divertirse estudiando aquella materia. A ratos miraba a Jou que se encontraba enfrascado en un gran tomo de Medicina General totalmente abstraído del mundo, Mimi sonrió, la verdad es que era el mejor compañero de estudios que podía haber tenido en su vida después de las malas experiencias que había tenido con los demás.
Consultó su reloj y contempló para su agrado que había estado estudiando de manera continua casi una hora y media y se sentía satisfecha de sí misma, Jou entonces sacó su nariz de aquel manual voluminoso para mirarla por primera vez:
- ¡Vaya! Al final parece que has podido aprovechar un poco…
- Eso parece- dijo ella- está claro que cuando venga a la biblioteca no tengo que venir con ninguno de esta pandilla de locos…
- ¿Te refieres a Yamato, Taichi y demás?- preguntó Jou entre risas- la verdad es que no, nunca ha sido personas de estar quietos en un lugar estudiando…
- Dímelo a mí- dijo Mimi- vivo con Kari y Sora y los chicos se pasan la vida en mi casa… sé de sobra como son…
- Bueno… espero que sean menos molesto que cuando iban al instituto… a mí me traían amargado todo el tiempo…
Se rieron por la broma y siguieron estudiando un rato más hasta que la norteamericana comenzó a desconcentrarse otra vez y a cansarse, volvió a consultar el reloj para ver cómo avanzaba la mañana, quería levantarse y dar una vuelta, así que le preguntó a Jou:
- Estoy cansada, voy a dar una vuelta, ¿te vienes?
Él la miró por un segundo y asintió dejando las cosas sobre la mesa, tomaron los abrigos y salieron a la calle. Hacía menos frío que por la mañana, pero aún así tenían que abrigarse bien porque el viento era helador.
Caminaron por las calles cercanas al campus encontrándose con un montón de personas que iban y venían de un lado a otro de forma frenética como parecía que la vida se movía en la capital japonesa, pero ellos apenas lo notaron ya que iban charlando animadamente:
- ¿A qué hora vas a irte a casa hoy Mimi?- preguntó Jou.
- Supongo que antes de la hora de comer-contestó Mimi- nos han traído un lavavajillas nuevo y me muero por probarlo.
- Bueno… supongo que Tai vendrá a buscarte, ¿no?- preguntó Jou sin mirarla.
- ¿Eh?- preguntó Mimi extrañada- ¿Tai? ¿Por qué me tendría que venir a buscar?
- No sé, sería lo normal, ¿no?- dijo Jou y Mimi cada vez comprendía menos.
- ¿Es normal el qué?- preguntó.
- No sé, es lo que hacen los novios, ¿no?- dijo Jou mirándola como si fuera rara.
- ¡Espera un momento!- dijo Mimi parándose en medio de la calle- ¿Estás diciéndome que Tai tendría que venir a buscarme porque es mi novio?
- Sí, ¿no?- dijo Jou no muy seguro de qué decir.
- ¿Y de dónde has sacado que Tai y yo somos novios?- preguntó Mimi aunque de una manera casi mosqueante se empezaba a hacer una idea.
- Yamato me dijo que tú estabas saliendo con Tai y que llevabas con él desde casi cuando llegaste a Japón…- le explicó Jou- ¿es que no sois pareja?
Mimi entonces se echó a reír de una manera siniestra que no auguraba nada bueno, por su mente pasaban unas mil maneras de cómo asesinar al rubio por semejante estupidez que se había inventado. Cuando consiguió dejar de reírse, tomó aire y dijo:
- Mira… a Yamato ni una le creas… menudo capullo está hecho…
- ¿Entonces no estáis saliendo?- dijo Jou sonriendo.
- ¡Qué va! No tengo ni idea de dónde saca esas ideas- dijo Mimi haciéndose la tonta, ya que sabía de dónde venía aquella idea pero no pensaba decírselo- además tengo novio en Estados Unidos.
- Ay, qué tío… es algo incorregible- dijo Jou resoplando mientras se reía- es que me dijo que eras su novia y que siempre estabais juntos… y bueno… yo también lo creía, la verdad.
- ¿Por qué?- preguntó Mimi sonando tan amenazadora que Jou dudaba si decirlo o no.
- Bueno, cuando se fue la luz miré hacia la ventana y vi a un montón de gente allí agolpada, erais vosotros, no les reconocí a ninguno pero como Tai me sonó desde el primer momento me fije en él y os vi tan abrazaditos que pensé que erais pareja…
Mimi no respondió, solo se llevó las manos a la cara para tapársela avergonzada, si es que no tenía que haberle dejado que la abrazase, pero tenía tanto miedo que en ese momento fue lo mejor que le pudo pasar en todo el día.
- ¡Mujer, tranquila!- dijo Jou al ver lo mal que la joven se sentía- lo que pasa es que en Japón no estamos acostumbrados a ese tipo de confianzas en público, a lo mejor en Estados Unidos es diferente…
- ¿Qué no estáis acostumbrados?- dijo Mimi mirándole como si no se lo creyese- pues debe de vivir con la excepción de todos los japoneses del mundo…
- Pues la verdad es que sí- dijo Jou riéndose- sí, vives con los japoneses menos japoneses del mundo… deberías sentirte agradecida de haberte topado con tal rareza, ¿no?
Ella lo miró con cara de circunstancias, lo que provocó que él se riera con más ganas que antes, Mimi solo le recriminaba todo el tiempo que no era graciosa la situación que vivía.
De repente, Mimi miró hacia el otro lado de la calle y vio una floristería enfrente de ella preciosa, parecía más de arreglos florales pero también vendía plantas y flores. Sin pensárselo dos veces, fue hacia allí sin acordarse de Jou que se apresuró a seguirla confuso por el cambio de ruta de la chica.
Se acercó al escaparate y se quedó mirando aquellos hermosos arreglos con diferentes flores florecidas o aún como capullos de colores preciosos que daban un aspecto de nostalgia e introversión característico del invierno, los jarrones donde se hallaban las flores también eran preciosos y muy delicados dando un aspecto de armonía al escaparate.
- ¡Dios mío!- exclamó la chica sin despegar la cara del escaparate provocando que se empañase el cristal por su respiración- necesito entrar a verlo, siempre he querido ver arreglo floral japonés.
Miró a Jou con carita de súplica y él la indicó con el brazo que entrase y la siguió al interior del local.
La tienda en el interior aún era más bonita, con una explosión de colores y aromas imposibles de diferenciar pero que unidos daban una sensación de alegría y de hermosura. Todo el lugar estaba lleno de diferentes arreglos florales de forma lineal como eran característicos en Oriente. Mimi se paraba cada segundo a contemplarlas de cerca y a olerla la esencia de cada una, le encantaban las flores y todas las plantas, siempre en su casa en Estados Unidos tenía la casa llena de plantas y allí no iba a hacer ninguna excepción…
- ¿Puedo ayudarles?- una voz detrás de ella la sacó de sus ensoñaciones.
Se trataba de la encargada del local, era una mujer japonesa muy atractiva, llevaba su pelo moreno recogido como solían hacerlo las mujeres japonesas y llevaba un kimono color beis que le llegaba a los pies y con el que le movía de una forma grácil y ágil como si se tratara de una gacela, pero a pesar de no haberla visto nunca, a Mimi le resultaba muy familiar su rostro, le recordaba a alguien…
- Sí- dijo Mimi intentando disimular su descripción- me gustaría tener un arreglo floral típico japonés en mi casa… verá soy americana y me gustaría darle a mi casa un toque así más japonés…
La mujer sonrió de forma muy dulce y se acercó a ella para decirle:
- Bueno aquí tenemos mucha variedad, le voy a enseñar los que tengo a la venta y le aconsejaré cuál es el más apropiado para usted… acompáñeme, por favor.
- ¿Me esperas aquí Jou o vienes?- preguntó Mimi antes de seguirla.
- Te espero aquí- dijo él- pero no es necesario que te des prisa por mí.
Mimi asintió y siguió a la encargada hasta otra habitación donde tenía mucho más, ella le enseñó diferentes modelos más elaborados y también sencillos, de colores vivos o más fríos, pero ella le aconsejó que por la época que era, lo más típico fueran los colores fríos y más apagados porque reflejaban nostalgia.
Mimi entonces se decidió por un modelo sencillo de flores de colore azulado, con las que ya estaban en flor en el centro y a su alrededor se colocaban las que aún estaban floreciendo o en capullos, todo tenían una estructura lineal típica de Japón que era lo que ella buscaba.
Se reunió contenta con Jou, pero aún seguía dándole vueltas al motivo de por qué aquella mujer le resultaba tan familiar, se parecía mucho a alguien, pero no lograba identificarlo…
Pagó lo que le debía y justo antes de despedirse, la mujer le dijo:
- Puede venir cuando desee señorita, si desea comprar otro para primavera, yo estaré encantada de atenderla.
- Gracias, lo tendré en cuenta, señora…- dijo Mimi pero se dio cuenta de que no conocía el nombre de ella y se calló.
- Takenouchi- dijo la mujer ante la sorpresa de Mimi- Takenouchi Toshiko.
De la impresión ante aquella revelación casi se le cae de las manos su compra, ahora todo encajaba y no podía creérselo… ¿aquella mujer sería de verdad la madre de Sora?
Recordó entonces que Sora la única vez que la había nombrado le había dicho que no se hablaban y que además tenía una floristería… además el parecido entre madre e hija era muy evidente ahora que lo sabía, salvo en el color de pelo eran idénticas.
Mimi decidió salir para no sacar a la luz su descubrimiento, pero ahora no podía apartar de su mente aquel descubrimiento y una gran pregunta agolpaba su mente sin ser capaz de apartarla, ¿qué habría pasado entre Sora y su madre tan grave para que no se hablaran? Miró su compra y pensó en si Sora sería capaz de reconocer el modelo aquel que su madre había hecho… ¿Qué es lo que haría ahora que conocía a la madre de Sora?
ღ♥♡Crazy Life In Japanღ♥♡~✿Digimon✿~◈Capitulo 10◈
Capitulo 10: Tormentosa biblioteca
Poco a poco el tiempo iba empeorando y las noches se hacían más y más largas, los días se sucedían cada vez más grises y las nieblas comenzaban a llegar rodeando la capital japonesa con su fina barrera gris, estaba claro, noviembre avanzaba a pasos agigantados.
Mimi contemplaba tras dar un largo suspiro el panorama de la calle a través de una ventana, el cielo estaba encapotado y amenazaba lluvia, miraba a la gente pasar ataviada con grandes abrigos de plumas, gorros y bufandas, el frío había llegado de repente y parecía no dar cuartel.
Tras ver lo poco gratificante que le resultaba mirar al exterior, Mimi volvió su vista a su mesa e intentó volver a prestar atención a sus olvidados apuntes. Se encontraba en una de las largas mesas de la biblioteca del campus, a su alrededor los estudiantes iban y venían de un lado a otro buscando sitios donde sentarse a estudiar y de fondo se oía los murmullos de la gente al hablar por todo el lugar.
Miró a su lado derecho y vio que Izzy seguía enfrascado en su trabajo sin despegar los ojos de la pantalla de su ordenador portátil, de vez en cuando farfullaba alguna cosa inaudible que tenía que ver con lo que estaba haciendo, así que decidió imitarle y enfrascarse ella en su propia tortura personal.
Tenía un examen importante sobre las lenguas orientales y sentía que cada palabra que leía al segundo se le olvidaba y que le inundaba una oleada de sopor y aburrimiento increíble… había decidido hacía unos días ir pronto a la biblioteca para intentar estudiar, pero cuando se lo dijo a sus compañeras, Kari también decidió apuntarse:
- Me vendrá bien para empezar a estudiar- había dicho ella emocionada.
Sora decidió pasar y prefería quedarse durmiendo en casa conforme al modo de vida extraño que llevaba, pero también los chicos se enteraron y decidieron ir con ella, Izzy era un buen compañero de estudios, al menos él se mantenía concentrado en sus asuntos sin molestar, pero Matt era incapaz de estar sentado y callado durante más de un minuto y no paraba de hablar y de fastidiar a su amigo cada vez que tenía oportunidad, pero finalmente se encontró con una chica que conocía y se fue con ella a la puerta de la biblioteca diciendo que iban a fumar en la calle, pero había pasado un cuarto de hora y aún no había regresado, así que Mimi se intuyó que aquel "cigarro" iba a durar durante mucho tiempo…
Luego Kari se había traído con ella a su apéndice, como lo había bautizado recientemente Sora, Davis y habían estado estudiando a medias porque no dejaban de susurrarse cosas al oído y a echar risitas como tontos y también se habían marchado hacía unos minutos a buscar unos libros.
Ese era el mejor momento que tenía para poder estudiar sin molestias, pero no era capaz de concentrarse para nada, se quedaba mirando al vacío y luego contemplaba sus apuntes sin verlos realmente, intentó un último esfuerzo de volver a poner la nariz en ellos.
Al principio, parecía que sí avanzaba algo, pero de repente volvió a cansarse y sus ojos se volvían a ir hacia todas partes… Cansada de aquella actitud, empujó los apuntes lejos de ella resoplando indignada:
- ¿No te concentras?- preguntó Izzy despegando por fin la vista del ordenador para mirarla por primera vez.
- ¡No, y estoy harta!- contestó Mimi fulminado con la mirada las hojas de papel- y tengo el examen en unos días.
- A lo mejor deberías darte una vuelta y luego volver- dijo Izzy- seguro que lo coges con más ganas…
- Dudo que lo coja con más ganas…- dijo Mimi- pero sí que voy a darme un poco de agua a la cara, a ver si espabilo…
Tras decir eso, se levantó de la silla y se alejó hasta el pasillo en dirección al cuarto de baño. Por el camino, oyó un golpe en una de las estanterías que la sobresaltó y se acercó hacía allí apresurada por la curiosidad, pero lo que se encontró allí la dejó boquiabierta.
Allí se encontraban Kari y Davis, pero no precisamente buscando libros, Kari estaba recargada sobre una de las estanterías y su novio la tenía tomada de la cintura mientras se besaban de forma apasionada y casi violenta, tanto que parecía que iban a echar abajo las estanterías.
Mimi no se quedó mucho tiempo mirando, se alejó de allí lo más deprisa posible para evitar que la relacionaran con ellos y fue casi corriendo al baño. Una vez en él, se mojó la cara con agua y se quedó mirando el espejo con la mirada perdida.
No lograba concentrarse en su examen, pero no era porque no lo intentase o porque estuviera en plan vaga, si no por otro motivo que tenía un nombre y ese nombre era Michael. Sí, él era el principal motivo de sus disgustos desde que había llegado a Japón, habían vuelto a discutir.
Recordó cuando estaba hablando con él a través de Skype como cada día y le contaba anécdotas divertidas de clase o de sus compañeras, pero ese día, se le había ocurrido contarle la historia de la desastrosa comida en casa de los chicos, al principio le parecía divertido y se reía bastante, pero finalmente preguntó:
- ¿Pero no vivían lejos de vosotras?
- Sí, casi al otro lado del barrio que es bastante grande- dijo Mimi.
- Entonces no irías a clase a primera hora, ¿no?- preguntó él que de tanto hablar de clases se había aprendido el horario de su novia.
- No, si que fui- dijo ella sin darse cuenta de lo que iba a decir- me acercó Taichi hasta la facultad en moto.
- ¿Taichi?- preguntó Michael de repente molesto- ¿el hermano de tu compañera Hikari? ¿Con el que me dijiste que estuviste esa vez?
- ¡Sí!- dijo Mimi de repente dándose cuenta de su error- pero solo me llevó hasta allí, nada más.
- ¿Y por qué fuiste con él?- preguntó él realmente disgustado- ¿No podías haber ido antes a clase o haberte esperado a la siguiente?
- Bueno, no sé qué tiene de malo- dijo Mimi sin entender nada- yo necesita llegar a clase y él se ofreció a llevarme, me dejó allí y luego él se fue, no sé por qué te pones así…
- Porque no veo normal que mi novia pase tanto tiempo con el chico con el que me dijo que se había liado casi nada más llegar a Japón- contestó él como si fuera la mayor obviedad del mundo.
- ¿Pero por qué desconfías tanto de mí?- dijo ella empezando a elevar el tono de voz- solo nos llevamos bien, es el hermano de mi compañera, tengo que verle a la fuerza y no voy a estar a malas con él porque después de aquello no hay intentado nada conmigo… ¿Por qué no me crees, joder?
- ¿Estás segura?- preguntó Michael mirando fijamente a la pantalla- ¿Estás segura de que no hay nada más con ese chico?
- Por supuesto que no hay nada- dijo ella harta.
- De verdad que no te reconozco- dijo él- desde que llegaste a Japón has cambiado tanto…
- ¿En qué?- preguntó Mimi.
- ¿No te oyes cuando hablas?- preguntó él- antes en mi vida te había oído decir un taco y ahora no paras de repetirlos cada vez que hablamos, sales de fiestas y bebes, y encima nada más llegar tardaste poco en ponerme los cuernos…
- ¡Ah ya veo!- dijo Mimi ahora muy enfadada- ya veo qué es lo que pasa aquí, te jode que yo esté probando cosas nuevas y decida disfrutar en lugar de pasarme el día estudiando o en fiestas light donde lo más parecido al alcohol que hay es una especie de ponche y que todo el mundo se vaya a sus casas a las 12 de la noche… ¿Qué pasa? ¿Te da miedo que me eche a perder y no sea digna de ser tu novia o de ser la nuera ideal para tus padres? Pues tú tranquilo, que yo no tengo ningún problema en que lo dejemos…
- Mira, estoy harto- dijo Michael- y como veo que contigo no se puede hablar, ya hablaremos otro día que tengo prisa… ¡Adiós!
- ¡Adiós!- dijo Mimi y tras ello cerró la tapa de su portátil con fuerza muy mosqueada.
Mimi golpeó sin mucha fuerza el lavabo disgustada ante esos últimos recuerdos, de aquello había pasado una semana y aún no había hablado con él y tampoco quería, aún estaba enfadada con él y si él no tomaba la iniciativa, ella no pensaba hacerlo…
Cerró el grifo del lavabo y salió del baño dispuesta a volver a sus desgraciados apuntes que la esperaban en la mesa, se emocionaba imaginando que alguien había ido mientras ella estaba en el baño y se había llevado los apuntes y ya no podía estudiar más… pero se golpeó mentalmente por ese pensamiento, a nadie le interesaban sus apuntes y ahí iban a estar cuando ella llegase…
Pero cuando llegó allí, no solo se encontró a sus apuntes, también estaba allí de pie de espaldas a ella junto a Izzy Taichi, el mismo Taichi culpable de sus discusiones con Michael. Pero en lugar de enfadarse o algo por el estilo fue hacia allí y tras tomarle del brazo con confianza le preguntó:
- ¿Qué estás haciendo tú aquí? Juraría que tenías alergia a las bibliotecas universitarias…
- ¡Qué simpática está la yanqui por las mañanas! ¿verdad Izzy?- contestó Tai sarcásticamente- es que yo entreno un poco más abajo y mientras iba a buscar la moto para irme a casa, empezó a llover como el otro día y me metí aquí, y como me acordaba de que ibais a venir aquí a estudiar pues me acerqué a ver si os veía…
- Pues ahora mismo solo estamos nosotros dos- dijo Izzy señalando las hojas abandonadas de sus ausentes compañeros.
- Bueno, Matt imagino que habrá encontrado a alguna de sus amigas- dijo Tai- ¿y mi hermana?
- Con Davis- dijo Mimi tratando de hacerse la inocente- hace un rato había ido a por un libro, creo…
- No, ya estamos aquí- dijo de repente a su espalda Kari que venía de la mano de su novio.
Mimi notó que venían bastante despeinados y con las mejillas enrojecidas mientras se reían de forma tonta, se sintió indignada, ¿cómo podía pasearse tan tranquila de esa forma sin importarle que su hermano mayor estuviera allí delante?
Pero al chico no le dio tiempo a pensar en nada, ya que en ese momento, el novio de su hermana lo cogió por banda sin darle tiempo a poder esquivarle.
- ¡Taichi cuñado!- decía él emocionadísimo- ¿Cómo es que has venido?
- No sé- dijo Tai simplemente- pero estate tranquilo que por ti no he venido.
- Vienes de entrenar imagino- dijo Davis sin hacer caso al cinismo de Tai mirando su bolsa de deporte- ¿Cuándo será el siguiente partido? A ver si algún día vienes a vernos a nosotros jugar…
Mimi e Izzy se echaron una mirada de compasión y al ver que el rostro de Tai estaba empezando a tensarse por el enfado decidieron intervenir:
- Vamos a ir un rato a la cafetería- dijo Mimi interrumpiendo la conversación y mirando a Tai añadió- ¿Vienes con nosotros o te vas a casa?
- Sí, me voy con vosotros y cuando deje de llover me iré- contestó el chico con una mirada agradecida.
- Bueno pues vámonos…- dijo Izzy.
Pero no llegó a terminar de hablar porque de repente todas las luces de la biblioteca se apagaron a la vez dejando a todos los allí presentes totalmente confusos, tras ello se oyó un fuerte y largo trueno que inundó la sala.
Mimi se asustó de repente y miró hacia la ventana, vio que en ese momento llovía de forma recia, tanto que se veía pequeños ríos de agua correr calle abajo y un enorme rayo cruzó el cielo bastante cerca seguido de un gran trueno, tan largo como el anterior.
Los demás se acercaron a la ventana junto a ella para contemplar aquella tormenta y para poder ver algo. Enseguida, las personas que allí se encontraban empezaron a hablar y a armar revuelo por aquella novedad.
- ¡Qué manera de llover!- dijo Kari abrazándose a su novio como buscando protección.
- ¡Dios!- dijo Mimi profundamente disgustada- ¡Odio las tormentas!
- ¿Te dan miedo o qué?- preguntó Tai que estaba a su lado.
- Mucho... desde que era muy pequeña y vi una tormenta seca cerca de mi casa, no podéis imaginar lo terrible que fue aquel espectáculo… parecía que los rayos iban a precipitarse sobre las casas…
- Ya, a mí tampoco me hacen mucha gracia- contestó Tai disgustado- de pequeño cuando oía truenos me escondía debajo de la mesa…
- Ese miedo es irracional- dijo Izzy- por mucho que te escondas debajo de la mesa el rayo no te va a alcanzar a no ser que estés cerca de aparatos eléctricos…
- Ya- dijo Tai mirando a su amigo- también tu miedo a las chicas es irracional, por mucho que no las mires ellas no van a venir a por ti…
- A mí no me dan miedo las chicas…- dijo Izzy sin entender la picardía de su amigo.
- Pues me da igual que sea irracional- dijo Mimi- a mí me dan miedo igualmente…
Antes de poder terminar la frase otro rayo cruzó el cielo y al segundo un potente trueno retumbó por todas partes haciéndola sobresaltarse del susto. Tai entonces la atrajo para sí acariciándole la cabeza para intentar calmarla:
- Ya mujer…- decía él mientras ella temblaba ligeramente- si tanto miedo te dan, no entiendo por qué has sido la primera en venir a ver el espectáculo.
- Es que no quería parecer una tonta, asustándome- dijo ella apartándose un poco para hablarle.
- Pues lo has conseguido pero bien…- dijo él bromeando.
- No te burles, idiota- dijo ella enfadada a la vez que él se empezó a reír.
- No me burlo, boba- dijo él- anda vámonos de aquí y deja de sufrir.
Se alejaron de la ventana y vieron que enseguida la luz volvió, la gente había armado revuelo por los pasillos y ahora salían los encargados de la biblioteca a echar la bronca. Mimi de repente se dio cuenta de que aún seguía abrazada a Tai y se separó de él de forma discreta para volver a sentarse en su mesa frente a sus apuntes.
Sentía que sus mejillas enrojecían por la vergüenza de haber sacado a relucir su miedo a las tormentas y también por haberse abrazado al chico del que en teoría tenía que alejarse para mantener su relación en pie. Ahora no se atrevía a mirarle a la cara por miedo a lo que pudiera estar pensando…
- ¿No íbamos a la cafetería?- preguntó Kari de repente aún de pie con todos los demás.
- Si íbamos, ¿no Mimi?- preguntó Izzy mirándola a ella.
- Sí, cierto- dijo ella levantándose de golpe tan nerviosa que los demás la miraron extraño.
Comenzó a caminar por el pasillo, pero al momento vino que nadie la seguía así que se dio la vuelta y vio que se habían quedado en el mismo sitio que antes mirando al pasillo de enfrente.Indignada, deshizo lo andado para reunirse con ellos:
- ¿Qué hacéis ahí parados?
- Creo que sí que es él, Tai- dijo Izzy sin contestarla.
- ¡Es él!- exclamó Kari emocionada.
Entonces caminaron hacia delante los tres seguidos por unos confusos Davis y Mimi que se miraban sin comprender nada. Se acercaron a una mesa donde estaba un chico solo, estaba hundido en pilas de hojas llenas de garabatos incomprensibles y parecía realmente desesperado y estresado con las manos en la cabeza mientras miraba una de esas hojas incomprensibles.
- ¿Jou?- le preguntó Kari- ¿eres tú?
El chico levantó la vista de sus hojas con curiosidad y miró por un momento a los chicos, al segundo, sonrió y dijo:
- ¡Chicos! ¡Cuánto tiempo!
Se levantó de su silla para saludar a los tres que también parecía muy contestos de verle, Mimi examinaba al nuevo, era bastante alto y muy delgado, tenía el pelo moreno y corto, llevaba una gafas de pasta dura que se le estaban cayendo de vez en cuando y debía volver a colocarlas arrastrándolas con los dedos. Tenía cara de cansancio, como si hubiera estado allí durante mucho tiempo estudiando.
- Pues estábamos aquí estudiando hasta que se fue la luz- dijo Kari.
- Sí, ha sido una cosa muy extraña- decía el chico- ¿Llevabais mucho aquí?
- Bueno… unas horas, vinimos con mi compañera y tal…- le contaba Kari y de repente recordó algo- espera que te presento, Jou, ella es Tachikawa Mimi mi compañera de piso americana y él es Motomiya Daisuke, mi novio. ¡Chicos! Él es Kido Jou.
- ¡Hola!- dijo los aludidos a la vez sin darse cuenta.
- Encantado de conoceros- contestó Jou sonriendo.
- Bueno, Jou nosotros nos íbamos a la cafetería un rato- le dijo Tai- ¿vienes con nosotros y nos cuentas tu vida?
- De acuerdo- contestó él- así me despejo un poco que casi no he dormido con esto…
Y entonces por fin se alejaron por los pasillos hacia la puerta de salida, la cafetería de la biblioteca se encontraba en el piso de abajo, así que no tenían que salir a la calle donde aún seguía tronando con fuerza, para disgusto de Mimi, aunque ahora con las luces otra vez ya no se sentía tan vulnerable como antes…
La cafetería se encontraba bastante llena de gente, intuyeron que se debía a la tormenta que impedía a la gente que descansaba de estudiar salir a la calle, pero aún así como estaba permitido fumar una nube de humo se cernía sobre sus cabezas dejando aquel característico olor a tabaco que Mimi odiaba.
Encontraron un lugar cerca de la puerta, ya que era el único sitio que quedaba y cada vez que alguien de fuera entraba dejaba que el frío se colase por todas partes.
Al momento vino un camarero a preguntarles qué era lo que querían y todos los chicos fueron unánimes en pedir cerveza, pero Kari y Mimi optaron por pedir un café calentito.
- Hace frío para andar bebiendo cosas frías, y tú deberías ser el primero en saberlo, ni-san- dijo Kari mirando a su hermano- acabas de salir de entrenar y estarás frío.
- No, porque me duche en el vestuario antes de salir- dijo Tai buscando algo en el bolsillo- ¿Te crees que iba a salir sudando con el frío que hace? Nadie sería tan tonto…
En ese momento sacó un paquete de cigarros y se llevó uno a la boca, mientras lo encendía su hermana lo miraba indignada:
- ¡Qué vicio tan feo Tai! Y encima eres deportista…
- Ya bueno- dijo él dando una calada como si no le importase- mientras no me vea el entrenador, me da lo mismo…
- Pues tú no serías el más indicado para fumar- dijo Jou de repente- porque al acabar de entrenar tus bronquios están más abiertos y la nicotina entra de lleno en tus pulmones… además de otras consecuencias cuando haces ejercicio físico…
- ¡Ay déjalo!- dijo Tai apagando el cigarro en el cenicero- solo por no oíros…
- ¿Cómo sabes todo eso?- preguntó Mimi mirando al chico impresionada.
- Bueno, estudio medicina- contestó Jou colocándose las gafas en su sitio-ya es mi cuarto año…
- Entonces eres más mayor que todos- dijo Mimi y entonces preguntó- ¿Y cómo os conocéis?
- Jou iba al mismo instituto que todos nosotros- contestó Tai por él- nos daba clases a Matt y a mí de matemáticas, era el castigo que nos imponían por andar holgazaneando en los pasillos en lugar de entrar en clase…
- Menudos estabais hechos…- dijo Kari mirando mal a su hermano- no sé ni cómo os graduasteis…
- Yo tampoco lo sé- dijo Tai mirando al vacío como si allí estuviese la respuesta- yo aprobé todo al final…
- ¿Y qué estáis haciendo ahora?- preguntó Jou intrigado.
- Yo educación infantil- dijo Kari- Matt estudia Fisica, Izzy Ingeniería informática, Sora Bellas Artes y mi hermano no hace nada…
- ¿Al final no estudiaste carrera?- preguntó Jou.
- Sí, estoy en Derecho, pero lo he dejado o al menos eso intento- dijo Tai simplemente.
- ¿Tan mal lo llevabas?- preguntó Jou.
- ¡Qué va! Si hasta hace poco lo llevaba todo aprobado…- comenzó Tai a hablar.
- ¿Cómo?- preguntó escandalizada Kari.
Como única respuesta de su hermano fue un simple encogimiento de hombros, a lo que ella simplemente respondió con un largo suspiro mirándole como si fuera alguien imposible.
En ese momento se abrió la puerta, todos miraron hacia ella disgustados por el frío que entraba y se encontraron de lleno con Matt y su hermano TK que entraban con los pantalones empapados hasta las rodillas por la fuerte lluvia mientras intentaban cerrar sus paraguas completamente rotos por la fuerza
del viento. Matt enfadado con él, lo introdujo con fuerza en una papelera mientras mascullaba improperios, TK solo se rio de su hermano y lo dejó con más delicadeza en el mismo lugar.
Entonces con la mirada empezaron a buscar a sus amigos y cuando los vieron se acercaron a ellos, Matt se quedó mirando un momento al recién incorporado y corrió hacia él:
- ¿Eres tú, Jou? ¡No lo puedo creer!
- Hola Yamato- dijo Jou saludándole con menos efusividad.
- ¿Dónde lo habéis encontrado?- preguntó Matt a sus amigos.
- Estaba en la biblioteca- dijo Tai.
- ¡Dios!- dijo Matt sentándose en una silla libre al lado de Jou- no te veía desde que te graduaste… ¿te acuerdas de cuando nos obligabas a hacer un montón de ejercicios de integrales y nosotros te tirábamos gomas y hojas de papel?
- Si…- dijo Jou sonando sarcástico- cómo olvidarlo…
Mientras hablaban, TK se acercó a la mesa más tarde que su hermano ya que tardó en darse cuenta de que Matt ya los había encontrado. Entonces se acercó donde estaban Kari y Davis sentados juntos y saludó:
- ¡Daisuke! ¿Qué haces aquí?- preguntó sorprendido.
- ¡Hola Takeru!- dijo Davis dándole la mano.
Los demás se quedaron mirando sorprendidos, Mimi y Kari al contrario que los demás se miraron entre ellas discretamente asustadas y completamente confusas, sin atreverse a preguntar nada. Matt fue el que se decidió a preguntar:
- ¿Vosotros os conocéis?
- Sí- dijo TK- vamos a algunas clases juntos, gracias a él y sus amigos me he podido integrar en el curso…-y dirigiéndose a Davis preguntó- no sabía que los conocieras, ni nada… ¡Menuda casualidad!
- Bueno- dijo Davis- los conozco desde hace poco… desde que Kari y yo empezamos a salir juntos- y tras decir eso, tomó la mano de una callada e incómoda Kari.
Nadie notó nada, pero Mimi podía notar cómo de repente el ambiente entre los tres se volvió tan tenso que podía cortarse con un cuchillo… TK no dijo nada, pero en su cara pudo notarse una ligera mueco de disgusto y una pequeña mirada hacia Kari que en ese momento miraba hacia la mesa avergonzada.